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miércoles, 3 de agosto de 2011

Ser feliz, hemos escuchado a muchos decir que son felices , pero tú creetelo o no.
La felicidad es algo muy relativo, que nadie sabe si ha llegado a experimentar o no, debido a las altas expectativas que se tienen sobre ella. No creo que pueda llegar a ser feliz, es más no creo que esta exista.
Tampoco me hace falta, supongo que es como creer en los reyes magos.
No me hace falta la felicidad, me hes suficiente con cumplir mis sueños.
No me importa no cumplir todas las expectativas puestas en mi, me conformo, y de sobras, con no decepcionarme a mi misma.
A día de hoy la moral y la ética se venden muy baratas, y escasean en el mercado. Se han perdido tantas costumbres, tantos valores. ¿Dónde han ido a parar la amabilidad, cederle el paso a una mujer, la fidelidad, mirar los unos por los otros?, ¿dónde?. Nos limitamos a mirar a otro lado cuando los demás están en apuros, solo miramos por lo que nos afecta y dependiendo en que grado. Ha llegado a tal nivel de egoísmo el ser humano que cada vez lo es menos.
Somos incapaces de darle un par de céntimos a alguien por que creemos que se lo gastará en alcohol, desconfiamos de todos y de todo lo que nos rodea, y lo peor de todo, somos incapaces de amar por completo a alguien por que creemos que nos hará daño, pero te diré una cosa, si no confías en ti mismo como puedes confiar en los demás.

Es para pararse a pensar en ello.

domingo, 30 de enero de 2011

el ser humano, digase la criatura más idiota de la faz de la tierra.

Nos pasamos la vida buscando con ansias la felicidad, sin ver que solo nosotros mismo somos el impedimento para llegar hasta ella.
Nos empeñamos en querer tener todo bajo control, llevar las riendas de todo lo que nos rodea, es nuestra inseguridad la que nos pone las piedras adecuadas en el camino para tropezar siempre con ellas.

Tenemos la felicidad en la palma de nuestras manos, pero tenemos miedo a ser felices. Tenemos miedo a que alguien nos ame, nos asusta amar a otro. Nos aterra la mera posibilidad de que ese alguien entre por la única grita que queda en nuestro corazón tan firmemente blindado, que entre y de un golpecito derribe toda tu fortaleza.

Somos inseguros por naturaleza, siempre creemos que el que está a nuestro lado te supera con creces en cualquier mínimo detalle, y que cualquiera lo preferiría antes que escogerte a ti.

Nos empeñamos en poner pruebas cada vez más difíciles a esa persona que nos acompaña en el camino, cuanto más nos importa más duras serán las pruebas a superar, exprimimos al otro hasta el límite en que decide irse de nuestro lado porque no puede seguir con esto. Y estamos tan ocupados poniendo muros de contención que nos perdemos las vistas que nos puede ofrecer la vida... y es toda una pena.
Es toda una pena que a pesar de darse uno cuenta de esto, sea incapaz de remediarlo.
Maldito complejo de inseguridad.

sábado, 29 de enero de 2011

Ella juega en otra liga.


Me esta quemando por dentro.
Vacío.